El costo (casi) invisible de nuestros caminos

Una fría mañana del último invierno en Batuco, el sol apenas comenzaba a asomar y con él un anhelado calor para descongelar mis manos. Un largo camino de ripio suelto bordeado por arbustos y cercos, por el cual me desplazaba “rápido” en la moto. Algunas aves volaban alejándose del camino a medida que lo atravesaba… Hasta que un diminuto chincol sale de un arbusto y vuela directamente hacia la rueda delantera, «¡Oh, no, no!» me decía, mientras el pequeño ajusta su vuelo y ahora iba prácticamente avanzando junto al eje de la rueda a igual velocidad. Todo esto, por supuesto, mientras trataba de disminuir la velocidad suavemente, después de todo una frenada brusca en ripio es irse al suelo. Finalmente el chincol termina esta tensa situación al virar y alejarse de la rueda, de vuelta a los arbustos. Todo duró menos de 5 segundos.

Aunque quizá suene a una experiencia insignificante, incluso menos que anecdótica, la recuerdo fuertemente y trato de no borrarla de mi mente, ya que es el recuerdo de aquello a lo que está expuesta la fauna prácticamente en cada rincón del mundo donde existan caminos… O incluso donde no los hay—más bien donde se mueva algo con ruedas.

Culebra de cola larga (Philodryas chamissonis) – [Las Melosas, Región Metropolitana]

¿Cuáles son los animales más afectados por nuestros vehículos?

En la plataforma de ciencia ciudadana iNaturalist, existen múltiples proyectos locales de atropellos en diferentes partes del mundo (hey, también se pueden subir seres vivos ;)) donde la gente puede compartir sus observaciones georreferenciadas. Haciendo una revisión a un conjunto de proyectos, englobados como Road Mortalities Connected, a partir de los que separé a los animales vertebrados terrestres y creé un gráfico derivado.

Los reptiles y las aves se llevan la peor parte como pueden ver. Las aves por su gran capacidad de desplazamiento, pudiendo cruzarse en cualquier momento. Los reptiles, posiblemente hay más razones, pero la que más se menciona es que buscan el calor del asfalto y caminos durante la noche, por lo que son atraídos a una potencial trampa mortal.

Cernícalo (Falco sparverius) – [Laguna Conchalí, Coquimbo]

Respecto a las aves, un grupo de investigadores chilenos estudiaron el impacto de una autopista sobre las aves rapaces en la zona central de Chile, cerca de Los Vilos. Dentro de los resultados tras examinar 86 cadáveres recolectados en 14 meses, se identificó que el 62% eran lechuzas, seguido de tiuques (12%) y tucúqueres (8%). Todo esto en un tramo de poco más de 50 km.

En Chile tenemos el proyecto Fauna impactada en las carreteras y caminos de Chile, que nace a partir del estudio anterior y que se propone recopilar registros a nivel nacional. Por lo que la próxima vez que te encuentres en la ruta con una situación lamentable, puedes aprovechar de colaborar para mejorar la comprensión de todo esto.

¿Qué podemos hacer?

A veces en redes sociales salen fotos así, entre los comentarios frecuentes está “Malditos autos!”, tal vez como ese reflejo inconsciente que tenemos de decir “ellos” y no “yo”, pero creo que más allá de que los autos existan, además… ¿por qué no una moto? ¿o un camión o un bus? Todos andamos en bus, todos necesitamos que grandes camiones transporten todo, finalmente creo que todos compartimos la culpa como especie.

Murciélago orejudo (Histiotus sp.) – [Lo Valdés, Región Metropolitana]

Hay cosas que resultan inevitables, pero también hay cosas que se pueden hacer para reducir las muertes al mínimo posible, algunas que pueden gestionarse a nivel de las autoridades que tengan competencia en infraestructura vial, otras a nivel local, y finalmente a nivel individual, que creo que es algo que todos podemos hacer.

En Chile cada cierto tiempo aparece una noticia sobre algún huemul (especie en peligro de extinción) atropellado… ¡Dentro de la Reserva Nacional que busca protegerlos! ¿Cómo? Por gente que transita a altísima velocidad dentro del área como si fuera cualquier autopista. Criterio. Estas son cosas que a nivel personal podemos cambiar para hacer una diferencia, saber que en ciertas áreas no podemos (no debemos) andar a toda velocidad o tener cuidado si vemos un animal en la vía. También he visto videos de un tipo en moto que ve algo como un pavo cruzando en medio del camino a lo lejos, prácticamente no reduce su velocidad, y da de lleno con ella (y de paso pudo matarse).

Si has leído hasta aquí, creo que es porque puedes tener aunque sea un poco de interés en proteger la fauna o te gustan los animales, confío en que disminuir estos lamentables hechos parten por cambiar nuestra actitud que tenemos al acelerar viajando en los caminos, al enfrentar una ruta en medio de un bosque o explorar una huella en las montañas, a una actitud de respeto y cuidado.

Como idea final, y aunque pienso que más muertes son inevitables, debemos recordar que en todos lados hay vida, usando los mismos espacios, sólo que nosotros lo hacemos sobre ruedas, tratemos de respetar los lugares destinados a la protección de la naturaleza andando más lento y si es posible (y seguro) evitar un atropello, hacer todo lo posible por hacerlo.

Güiña (Oncifelis guigna) – [Lolol, Región de O’Higgins]

Tengo un recuerdo mucho más antiguo que el que comenzó esto: Mochileando en el sur de Chile, 2012, el auto que nos llevaba se desplazaba a unos 120 km/h por la Ruta 5 Sur. El cielo estaba gris. Repentinamente, un pajarito vuela lo más rápido que puede para cruzar la ruta, ya había cruzado las dos calzadas hacia el sur, faltaban dos más. Era un chincol, el final de su vida llegó al estrellarse contra el parabrisas, justo frente a mí. Cerré los ojos, los siguientes kilómetros (y años) no me lo sacaron de la cabeza. “Je”, murmura el conductor para si mismo, soltando un silbido, mientras activa el limpiaparabrisas.

Comentarios

Una respuesta a «El costo (casi) invisible de nuestros caminos»

  1. Avatar de Lisa Balton
    Lisa Balton

    Hola Ariel,

    No usé el servicio para traducir porque quería ver si pudiera entender su post. Tenía que buscar ciertas palabras, pero en la mayor parte, podía agarrar el contento y su sentimiento.
    Lo siento por adelantado si es difícil leer mis palabras en Español. Puedo cambiar a Ingles la próxima vez! Hace muchos años que hablaba Español desde escuela, y que pasaba unos meses aprendiendo con familia en Quito, Ecuador.

    También yo aprendía acerca de los corredores en una clase sobre biología de la conservación en un programa de conservación ambiental. Hay posibilidades y innovaciones para poder vivir con la naturaleza, si abramos las mentes y los corazones.

    ¡Gracias, y otra vez – buenos viajes!
    Lisa

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