El Global Big Day 2025 estaba agendado para el sábado 10 de mayo. Este evento celebra el Día Mundial de las Aves Migratorias y consiste en observar aves en todo el mundo, registrando en eBird la mayor cantidad durante 24 horas. En Chile, la ROC es la encargada de promover e impulsar el evento.

Un nuevo día lleno de aves, este año en medio de días tempestuosos en lo personal, por lo que significó un ratito para sentir el sol en la cara, desde más de un punto de vista. Al igual que en años anteriores, me animé a hacer una ruta sencilla pajareando en moto, y esta vez me acompañaría mi amigo Pedro en la suya.
Se anunciaba la primera ola de frío del 2025 en Santiago, así que la salida no fue tan temprano como en otras ocasiones. A las 8:15 estábamos partiendo desde La Cisterna rumbo al norte, hacia el humedal de Batuco. El sol brillando sobre la cordillera en un cielo sin nubes.
Me había abrigado demasiado, casi en “modo censando piuquenes“, por lo que bastó salir de la autopista para comenzar a asarme.
Como había llovido dos días atrás, ya me imaginaba el barro que podría esperarnos en el camino de la laguna. También me imaginaba a quien tendría que enfrentarlo con sus neumáticos lisos.
Nos detuvimos unos segundos antes de dejar el pavimento. Efectivamente había algo de barro y unas cuantas pozas. Le de un par de consejos básicos a Pedro, que podrían resumirse en levantar el pulgar y decir “¡dale con confianza no más!”, para luego partir adelante e ir tanteando los charcos.

Llegamos a las 9:00 y apenas habían dos autos, nos pareció extraño que hubiera tan poca concurrencia en el lugar. El sol se hacía notar y tuve que despojarme de todas las capas de abrigo bajo la chaqueta antes de partir nuestro recorrido.
Los piuquenes fueron de los primeros en aparecer, habiendo bajado de la cordillera a sus sitios de invernada. También había una gran variedad de patos y zambullidores, propios de este hábitat. Nos llamó la atención ver a dos jotes de cabeza negra posados junto a una garza cuca a orillas de la laguna, pero aún más llamativo fue encontrar a dos gaviotas de Franklin, con su plumaje reproductivo, descansando en el agua.

Transcurridas dos horas, nos movimos hacia el sector norte del humedal, con un camino con más barro que Pedro tuvo que enfrentar. ¡Y valió la pena! Ya que la primera especie que vimos al llegar a las pasarelas era ni más ni menos que Fiu, la gran celebridad de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de 2023.

No pudimos ver ni oir al huairavillo, aunque los coipos sonaban aquí y allá. También vimos especies como el siete colores y el trabajador, mientras que las vocalizaciones anunciaban a la turca y al carpinterito.
Para cuando terminamos en Batuco eran las 12:45. Nos quedaban cinco horas de sol, por lo que debíamos apresurarnos para alcanzar a llegar a la costa y no regresar muy tarde a Santiago. Pedro andaba con café, pero tanto el calor como la falta de tiempo nos impedían tomarlo.
A pesar de haberme quejado de la ruta el Global Big Day 2024, en esta ocasión nos vimos obligados a repetirla. Esto significó ir por la Ruta 5 hasta La Calera, luego Ruta 60 hasta Quillota y finalmente la Ruta 64 hasta Concón.
Al pasar por la cuesta Las Chilcas, un grupo de cuatro motociclistas que también iban rumbo al norte se sumó a nosotros (¿o tal vez nosotros a ellos?), por lo que recorrimos varios kilómetros en una fila de seis motos.
Tuvimos una breve detención en la Copec de Hijuelas, donde no tenía idea que habían hamburguesas vegetarianas y pudimos reponer un poco de nuestra energía.

El año pasado también escribía sobre cuánto disfruto andando solo, del silencio y la tranquilidad. Venir junto a Pedro este Global Big Day era un contraste positivo, ya que pude compartir del recorrido y reírnos un buen rato.
A las 15:50 entrábamos al humedal de Mantagua, con sólo dos horas de sol restantes. Fuimos a paso veloz en el sendero hacia la playa, al menos tan veloz como permite caminar con botas y el equipo de la moto, poniendo atención a todo lo que demostrara señales de vida a nuestro alrededor.

La primero en recibirnos fue una torcaza posada en la punta de un árbol junto al estacionamiento. Pajaritos como el rayadito, el churrín del norte y el cometocino de Gay vocalizaban entre los árboles, mientras que en el agua aparecieron cisnes coscoroba, un pidén común y casi un centenar de rayadores.

Eran las 16:50 cuando llegamos a la costa. Dimos una mirada rápida al islote de Concón con la cámara y el scope, pudiendo distinguir la colonia de guanay, los enormes pelícanos (inconfundiblemente grandes) que llegaban para dormir, gaviotines monja y un par de pingüinos de Humboldt.

Ya teníamos claro que íbamos a volver a oscuras. A ver, a ver, ¿qué pasó? El año anterior detesté volver por la vía Las Palmas de noche. Me propuse no volver a pasar a oscuras o terminar el Big Day en la costa cansado, pero aquí estábamos, a punto de repetir exactamente eso.
Al menos esta vez pude compartir además el agotamiento. También me acompañaban, desde hacía un buen rato, un creciente dolor de cuello y en mi hombro izquierdo.
De noche, la oscuridad se tragó todos los rasgos distinguibles del paisaje y la geografía, quedando todo limitado a un río bidireccional de luces rojas y blancas que forman una línea. Nuestra ruta. También luces aisladas que indican una casa e medio de la oscuridad y, a medida que se aglutinaban, un pueblito o una ciudad.
Un taco nos recibió en Santiago. Llegamos sin problemas, pero mi cuello y hombro estaban peor y sólo quería llegar a sacarme el casco y la chaqueta. Con una breve seña, nos despedimos mientras avanzábamos por la autopista de Vespucio Sur.
En conjunto logramos ver 84 especies de aves. Este número coincide con mi GBD 2024, el cual sigue siendo mi récord personal para el Big Day de otoño.
Ahora me queda descansar, disfrutar de un ibuprofeno para el dolor… ¡Y seguir con el cambio de casa!




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