Global Big Day 2026 – Santo Domingo y Batuco

El Global Big Day 2026 estaba agendado para el sábado 9 de mayo. Este evento celebra el Día Mundial de las Aves Migratorias y consiste en observar aves en todo el mundo, registrando en eBird la mayor cantidad durante 24 horas. En Chile, la ROC es la encargada de promover e impulsar el evento.

Afiche Global Big Day 2026
Ilustración: Kizette Robles Westphal y Constanza Guerra (@studio.mikka)

Se anunciaba mucho frío para la mañana y bastante calor para la tarde, así que recurrí a la vieja chaqueta de invierno y a todas sus capas. A las 7:45 h encendí el motor de mi moto, con apenas 4°C. Me había costado decidir si partiría por el humedal de Batuco o la desembocadura del río Maipo, pero finalmente me dirigí hacia la costa.

Estaba helado, pero iba bien abrigado y los calienta puños mantenían con vida mis manos. Llegué rápidamente al inicio de la Ruta 78, rumbo al oeste. El sol saliendo en el espejo.

El cielo estaba completamente despejado y no iba tan mal como había imaginado. Al menos así fue hasta que pasé Melipilla, cuando una densa neblina se tragó la ruta y a los vehículos que la recorríamos. La visibilidad no daba más de 50 metros y el parabrisas salpicaba por sus bordes. Mis brazos, piernas y botas se mojaron rápidamente, aunque el agua no atravesó las capas.

[Ruta 78. Leyda, Valparaíso]

Había algo… un sonido extraño que notaba en la moto a ciertas revoluciones y eso me traía un poco distraído.

Al llegar a Leyda pude dejar atrás la autopista para pasar a la Ruta G-904, e inmediatamente apareció el embalse Leyda a mi derecha. Se veían a lo lejos dos cuerpos de agua, muy diferente a cuando pasamos el October Big Day 2024, porque después del invierno el agua llegaba prácticamente hasta la ruta.

Gwaihir en Leyda.

Aquí comenzó a hacer efecto tardío el haber pasado por la neblina, porque tener mojadas las capas exteriores en mis brazos y piernas me enfriaba rápidamente.

Un pequeño grupo de cisnes coscoroba descansando en la orilla, un centenar de patos reales, decenas de taguas comunes, muchas hualas y un solitario chorlo de collar. Lo bueno es que, a pesar de la distancia, el scope que conseguí el 2024 me ha ayudado mucho.

Volviendo al ruido de la moto, antes de irnos. Descubrí que dos pernos de la moto estaban ligeramente sueltos, lo suficiente como para preocuparme, ya que son justo los que pueden generar grandes problemas. Los reapreté. Aún así, el ver que (luego de meses) se soltaron espontáneamente bastó para que el resto de la ruta tuviera ruido mental al interior del casco, preocupándome.

[Río Maipo desde el puente Lo Gallardo. Santo Domingo, Valparaíso]

Llegué a la desembocadura del río Maipo a las 10:15 h, comenzando mi recorrido en busca de aves. El lugar estaba completamente vacío, así que fue un pajareo tranquilo. Hasta acá llegaba el ruido de la construcción del puente Lo Gallardo, a casi 2 km de distancia. Pronto el sonido del mar lo borraría del paisaje sonoro.

Santuario de la Naturaleza Humedal Río Maipo.
Jote de cabeza colorada (Cathartes aura)
Gaviota dominicana (Larus dominicanus)

Desde la playa pude ver a un solitario albatros de Salvin relativamente cerca de la orilla, lo cual fue una sorpresa. Pero la sorpresa mayor fue ver a una huala… ¡caminando! En casi 15 años pajareando, es primera vez que veo eso. Eso sí que fue raro.

Huala (Podiceps major) caminando. Full HD, lo sé.
Un perro sin correa (dueña fuera del cuadro) correteando a las gaviotas de la playa. Una perturbación recurrente.

Antes de subir a la moto, cuando prácticamente tenía una pierna sobre el asiento, de la nada apareció un zorro chilla a apenas un par de metros de mí. “¡Ah!”. Apenas alcancé a procesar qué especie de zorro se trataba y corrió a esconderse en los matorrales, para perderse para siempre.

Justo cuando empezaba a fantasear con lo rica que estaría mi empanada de almuerzo, de mi ya tradicional picada de San Antonio, me topé con la calle bloqueada con barreras de concreto. Todo esto precisamente en la rotonda que apunta hacia Santiago en un lado y a las empanadas en el otro. Tristemente tuve que tomar la salida de regreso a la capital.

Si un tramo de autopista, que ya combina ansiedad por el tema de los pernos y hambre, podía ser más emocionante, lo sería cuando la luz de reserva de combustible comenzara a parpadear. «¿Llegaré a la Copec de Talagante?», pensaba. Sólo faltaban 50 km…

¡Y lo logré! La moto ha comido mejor que yo hoy. Además encontré un cernícalo posado junto a la bencinera.

Una vez más escurriendo a través de un taco.
[Ruta 78. Maipú, Región Metropolitana]

Poco antes de llegar al humedal de Batuco, pasé a mi otra gran picada de empanadas, “Donde el Erick”, con un hambre que arrastré durante 100 km. Pero todas las ilusiones que me hicieron aguantar se destruyeron cuando anunciaron que sólo quedaban empanadas de pino. De esta forma, mi “almuerzo” terminó siendo un (miserable) muffin.

Santuario de la Naturaleza Laguna de Batuco

Comenzaba mi caminata en el humedal de Batuco cuando eran las 15:40 h y el sol trataba de reinterpretar un día de verano en mayo, con 28°C. Bueno, en realidad no alcanzaba el nivel de infierno que es Batuco durante el verano. Un verdadero sartén.

Pude ver hartas aves más con el scope, partiendo por las cuatro garzas del apocalipsis de la región: cuca, grande, chica y bueyera. Seis especies de pato y tres especies de tagua. También pude encontrar a mis queridos piuquenes (a los que tristemente dejamos de monitorear este año) y al famoso pequén que me cae bien.

Cuando sólo quedaban 15 minutos para el cierre del sector de las pasarelas, al norte de la laguna, volví corriendo a la moto para alcanzar a llegar. Fue entonces cuando apareció la primera y única cara conocida de todo el día, mi amigo Matías “Matico” Cortés.

Carpinterito (Veniliornis lignarius)

Llegué velozmente al sector norte, donde el guardia sólo replicó lo que venía pensando: “Cerramos en 10 minutos”. Troté (dentro de lo posible, con las botas de moto) hacia la laguna y la totora, logrando ver al lindo siete colores saltando entre las ramitas de un quintral de espino.

Siete colores (Tachuris rubrigastra)
Dormilona tontita (Muscisaxicola maclovianus)
Diuca común (Diuca diuca) comiendo semillas de cardo.

Entre las últimas aves que pude observar ese día apareció un huairavo, elevando vuelo desde el totoral. Sólo al día siguiente me enteraría que otros dos amigos pajareros, Pedro y José, estaban en el mismo lugar, viendo al mismo huairavo desde otro ángulo. Aunque afortunadamente, yo era quien tenía el sol a la espalda, jeje. Me termina trayendo a la mente la frase “las aves nos conectan”. ¡Absolutamente!

Huairavo común (Nycticorax nycticorax)

De esta forma terminó mi Global Big Day, despidiéndome de Batuco. El sol estaba ya justo sobre el horizonte, creando largas sombras, que pronto cubrirían todo Santiago para cuando llegara a casa.

[Camino interior Fundo La Laguna. Lampa, Región Metropolitana]
[Humedal de Batuco. Lampa, Región Metropolitana]

Mientras conducía de vuelta, ese largo y aburrido tramo de autopista, no dejaba de pensar en el tiempo de desplazamiento. Es un pensamiento recurrente, que emerge los días anteriores al momento de planificar las rutas.

«Al final, durante los Big Day termino usando más tiempo conduciendo de un lugar a otro que pajareando en esos lugares».

La moto indicaba en su tablero 5:04 horas de conducción, mientras que al sumar los tiempos de eBird observando aves, apenas superaban las 4 horas.

Al terminar el día pude sumar 79 especies de aves. Durante el último par de años había alcanzado superar las 80, así que me llamó la atención. «¿Qué aves me faltaron?». Afortunadamente la moto no volvió a dar problema alguno durante el resto de la jornada, así que me sentí feliz y agradecido de otra ruta a salvo.

¡Hasta octubre!


Ruta del Global Big Day 2026.

Distancia recorrida: 319 km

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