Farellones – tan cerca y tan lejos del mar

El viernes le dije a Feru “El domingo. Vamos”, luego de que ella mencionara que echaba de menos ver el mar. Nuestro plan era una ruta en moto a pajarear a Mantagua, bueno, ese era mi plan, mientras que el incentivo para el equipo eran unas deliciosas empanadas que hay en Concón.

—Mañana es la maratón —comentó mi mamá el sábado—, ¿podrán pasar?

—Demás que lo logramos —dije con total confianza.

No lo logramos.

Llegamos cronológicamente a hoy, día domingo 26 de abril, cuando eran las 10:00 h y partimos en la moto rumbo a la costa. Se supone que sería sencillo. Sólo había que cruzar el río Mapocho para estar “al otro lado” y acceder a la autopista que sale de Santiago.

“Calle cerrada”. Oh no.

Siguiente intento. “Calle cerrada”.

Llegamos más allá del Costanera Center y el cerco infranqueable de gente corriendo en la maratón no daba oportunidad. Seguimos luego rodeando Av. Américo Vespucio hasta llegar al paso de Escuela Militar, donde, finalmente, pudimos salir del anillo humano.

De esta forma, “luego de doblar en la esquina equivocada”, terminamos en una accidental ruta en moto hacia Farellones, dándole la espalda al mar.

Camino a Farellones.

Muchos ciclistas lo daban todo pedaleando contra la pendiente, por lo que avanzaba con precaución. En cierta forma, creo que andar en moto te hace empatizar mucho con quien anda en bici, ya que el nivel de exposición contra vehículos mayores es grande. De todas formas, probablemente los ciclistas detestan a los autos y a las motor por igual.

El sol brillaba en lo alto y el cielo no era interrumpido por nube alguna. No hacía frío, al menos no todavía, así que salir preparado para la autopista se estaba volviendo algo insoportable. Fue un alivio llegar al sector Plazoleta Negra, donde pude quitarme algunas capas.

Y, aparentemente, las empanadas eran algo predeterminado para este día, ya que pudimos comer unas muy ricas empanadas de queso en masa de hoja. Nunca había comprado en el Kiosco Saca Pica, así que luego de esto espero que toda ruta en moto a Farellones tenga empanadas.

La última vez que subimos en moto con Feru hacia Farellones fue durante la pandemia, recorriendo la ruta hasta Valle Nevado. Un pequeño respiro en medio del encierro. Se ve tan lejano todo lo que estábamos pasando en aquel entonces.

Camino a Farellones.

Varias curvas más arriba, llegamos a la vega que se forma a las afueras de Farellones, rumbo a La Parva. Esperaba encontrar al tucúquere que vive en el lugar, aunque no nos fue bien con eso. Tampoco logré ver dormilonas, posiblemente porque la mayoría ya se ha ido de aquí por la fecha.

Vega de Farellones.

A continuación, tomamos el camino a Valle Nevado. Hice bien en reponer las capas de abrigo, ya que la temperatura bajaba y mientras subíamos. En medio del camino tuve la suerte de ver algo moverse entre la vegetación en una loma. ¡Era un zorro culpeo! Era evidente que estaba ocupado, ya que seguía con determinación un camino invisible para nosotros. No nos miró en ningún momento antes de desaparecer.

Camino a Valle Nevado.
Zorro culpeo (Lycalopex culpaeus)

En Valle Nevado las montañas evidenciaban la falta de nieve, luciendo su relieve, texturas y colores. También se notaba la falta de personas e incluso de aves, sin ningún cóndor volando por el lugar.

Y justo cuando estábamos partiendo nuestro descenso, apareció el primer cóndor, que pasó volando muy cerca encima de nosotros. Y ya cuando íbamos bajando, vimos aparecer otros cinco volando sobre los edificios.

Gwaihir en Valle Nevado.

El descenso fue rápido y las curvas me hacían recordar lo genial que es la CB500X. También agradecía haberle instalado calienta puños, que ayudaban a mis manos frías.

Más abajo veíamos (o mas bien no veíamos) Santiago, cubierto por una nube densa de smog. Nuestro hogar…

Pero todavía nos quedaban montañas por ver, las cuales aparecían y desaparecían en el horizonte con los cambios de perspectiva que nos daba cada curva.

Camino a Farellones.

Al entrar en Santiago pasamos junto a un lindo Barchetta, una aparición inusual en mi experiencia.

Llegamos a casa temprano. Fue una buena ruta y la moto se portó excelente, aunque fallamos con el propósito original de ver el mar. Oh bueno, ya tendremos otra oportunidad. ¡Además que se viene el Global Big Day 2026!

Ruta del día.

Distancia recorrida: 127 km

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